Las campañas electorales bolivianas de 2025 exhiben una crisis profunda en la confianza ciudadana hacia las encuestas y los operadores del marketing político. En un país donde el MAS ha sido desplazado de las primeras planas electorales —no por coerción ni violencia, sino por decisión del pueblo— la manipulación mediática y estadística emerge como una forma de prolongar simbólicamente el viejo poder. Aquí se analiza cómo los intentos de favorecer a un candidato (“Tuto” Quiroga) a través de encuestas tendenciosas se enfrentan a una nueva realidad: el ascenso sorpresivo de un binomio que conecta con la gente, con transparencia y con sensibilidad democrática: Rodrigo Paz y Edman “Capitán” Lara.
Encuestas: de instrumento de información a arma política
Varias noticias y análisis bolivianos ya han documentado cómo algunas encuestadoras han presentado resultados con sesgos estructurales evidentes. Por ejemplo:
- Un artículo reciente en Ahora el Pueblo acusa a empresas como Captura Consulting de subestimar sistemáticamente el voto masista, y de diseñar muestras absurdas —como dar un peso excesivo a departamentos pequeños o hacer contradicciones significativas entre los resultados proyectados y los votos emitidos.
- Otra pieza analiza cómo encuestas han puesto líderes como Quiroga y otros conservadores como punteros, aun cuando la movilización real de Paz / Lara mostraba lo contrario.
- Suspicacias sobre fichas técnicas incompletas, métodos de muestreo poco transparentes, y dilaciones en publicar datos clave para validar o refutar los resultados.
El marketing político al servicio de intereses particulares —como encargar grandes espacios mediáticos, comprar publinotas, crear “perfiles” en medios, manipular percepciones— se parece cada vez más a una profesión de mercenarios: alguien que no responde al país, sino al pagador. En ese marco, el recurso habitual es instalar la idea de que “Tuto va adelante”, para generar efecto de arrastre, desmoralizar a la oposición, y condicionar el voto de los indecisos. Pero las encuestas no pueden sustituir la realidad de la calle, los permisos democráticos, ni la voluntad libre de los votantes.
Variables reales que muestran otra tendencia
Aquí entran en juego tres elementos clave que la población está viendo con claridad, y que favorecen al binomio Rodrigo Paz – Capitán Lara:
- Victoria democrática, pacífica y sin fagocitar al MAS
Rodrigo Paz y Lara lograron algo pocas veces visto: sacudir el tablero político desplazando al MAS y sus varias corrientes sin violencia, amenazas ni coacción generalizada. Esa derrota, obtenida por votación popular y libre, fue una victoria democrática.
Esa dinámica refleja que los ciudadanos desean reconciliación más que confrontación: quieren que los temas críticos —la crisis económica, la inseguridad, el alza de los combustibles, la corrupción— sean abordados desde la unidad y el diálogo, no desde luchas ideológicas ni imposiciones de grupo. Rodrigo Paz / Lara proponen ese enfoque. En contraste, Quiroga y sus aliados han apostado por el discurso de confrontación, dinero fuerte, publicidad agresiva, polarización, lo cual puede generar ganancias mediáticas pero profundiza divisiones y agudiza racismo, resentimiento y pobreza. - Credibilidad, modestia y conexión directa
Rodrigo Paz / Capitán Lara han llevado una campaña que, sin presupuestos exorbitantes, ha priorizado la cercanía: recorrer municipios, pueblos, sectores urbanos populares; usar redes sociales y transmisiones directas; elegir líderes locales genuinos aunque poco conocidos; no depender de la publicidad masiva como único motor.
Lara en particular surge como una figura disruptiva con trasfondo real: exoficial de policía que denunció corrupción, con popularidad construida en los hechos, no en la tienda de encuestas.
Esta combinación de transparencia y humildad política está restaurando algo que hacía años no se veía en Bolivia: esperanza de que la política pueda servir al pueblo, y no que el pueblo deba servir a la ambición mediática o los bolsillos de quienes la financian. - Gobernabilidad y valores democráticos como imperativo pos-segundo vuelta
Independientemente de quién gane el balotaje, la gobernabilidad requerirá tender puentes, respetar la voluntad mayoritaria, y reducir los odios personales. Rodrigo Paz y Lara han apuntado en sus discursos hacia la recuperación de valores democráticos: respeto al voto, erradicación de la corrupción, participación ciudadana.
En contraste, si prevalecen las campañas sucias, las estrategias de miedo, los mensajes divididos, la polarización se profundiza, y el vencedor puede tener la dificultad real de gobernar sin fracturas sociales, institucionales, ni morales.
Reflexión final
Las encuestas manipuladas, los discursos fabricados y el marketing mercenario no bastan para construir una democracia sólida. Ellos buscan moldear percepciones, pero no capturan convicciones profundas. En Bolivia hoy hay señales muy claras: un pueblo que quiere reconciliación, transparencia, justicia, oportunidades reales, seguridad. Rodrigo Paz y Capitán Lara representan esa posibilidad concreta.
Queda pendiente que la ciudadanía mantenga la atención sobre la calidad del debate electoral (programas, propuestas, integridad), que los medios exijan mayor transparencia en las encuestas (fichas técnicas, financiamiento, muestreo), y que el órgano electoral (TSE) cumpla su rol de garantía.
La democracia no es un juego de apariencias. Si votamos según lo que dictan los sondeos manipulados, sin dudar de sus causas y motivaciones, permitimos que el país se siga gobernando mediante ilusiones, pasiones explotadas y manipulación. Pero si el pueblo se reconoce en alguien que respeta su dignidad, su criterio, su diversidad —esa es la verdadera tendencia, la del pueblo— y puede ser finalmente la que decida en las urnas, no en las pantallas.


